Ruiz Campillo: ‘Para mí la clase es un laboratorio donde intentamos descubrir los trucos de los hablantes nativos y acercarnos a su habilidad comunicativa’

Jane Arnold ha tenido un encuentro con José Plácido Ruiz Campillo que vuelve al Encuentro Internacional de Desarrollo Profesional en ELE, Enele 2018, para tratar una de las cuestiones que más preocupa a los docentes de español -y también de otras lenguas- como lengua extranjera: la enseñanza de la gramática. Dentro del programa académico de este encuentro de formación avanzada, Ruiz Campillo impartirá el taller Actitudes que nos impiden entender la gramática. Del principio de la espada de fuego a la Gestalt y en esta entrevista han abordado cuestiones tan interesantes como la relación entre reglas gramaticales y excepciones, la lógica de la gramática, la forma y el significado o cómo alimentar la motivación del estudiante a la hora de aprender.

Jane Arnold: Cuando hablamos de la gramática, ¿se podría decir que hay algún conflicto entre las reglas y las excepciones? En este sentido, ¿convendría que diéramos más atención a esas excepciones en el aula?
José Plácido Ruiz Campillo: Si hablamos de gramática en el sentido de uso de las formas, en realidad no hay conflicto entre reglas y excepciones, sino realimentación. Como sabiamente indica el adagio popular, la excepción confirma la regla. Una regla necesita excepciones para ser llamada propiamente regla, porque si no las tiene sería más bien una ley. En este aspecto, el profesor de lenguas (o el lingüista, por cierto) está en la posición de decidir entre dos orientaciones: describir el uso de las formas gramaticales mediante una lista de reglas y sus excepciones (a memorizar), o perseguir leyes de significado que expliquen ese uso sin excepciones (a decidir por lógica comunicativa). Estoy de acuerdo totalmente en que convendría que prestáramos más atención a las excepciones, pero sobre todo para hacer evidente que la emperatriz, la regla, está desnuda.

JA: En el Modelo de contenidos de GIDE (Grupo de Investigación para la Didáctica del Español) en Japón proponen planificar la docencia considerando los contenidos comunicativos y, según estos, se determinan luego los gramaticales necesarios para que vayan más unidos. ¿Cómo resultaría organizar el aprendizaje de la lengua según esta propuesta?
JPRC: La tradición formalista puso el acento en las formas e ignoró el significado que con ellas se transmite. Por su parte, el enfoque comunicativo rechazó vehementemente esta atención a la forma para instalarse en realidad en el extremo opuesto: la atención alsignificado ignorando el modo en que se llega a él a través de las formas. Lo de GIDE me parece un modelo comunicativo clásico en la medida en que subordina el sistema gramatical a las funciones comunicativas, que es la más reciente manera de desistematizar el sistema conocida. Es cierto que el conocimiento del sistema nolas-reglas-gramaticales-y-las-excepciones-ELE-enele-2018-ruiz-campillo garantiza el buen uso del mismo. Pero es igualmente cierto que el desconocimiento del sistema no lo garantiza más. Soy un ferviente partidario de la atención explícita al sistema como sistema porque si buscas lógica en la gramática, verás que está en el significado, y si buscas el significado, verás que está en el sistema. Aquí, ahí y allí no se definen por sí mismas, sino por su contraste sistemático (entre ellas y en conexión con este, ese, aquel y las tres personas gramaticales). Es imposible comprender el uso de estas formas de manera aislada, como se hace frecuentemente en niveles elementales. Cada vez que elijo usar una, mi interlocutor calcula inmediatamente por qué no usé cualquiera de las otras dos y extrae las consecuencias (el significado) pertinente. Desde mi punto de vista, la incapacidad demostrada por los programas comunicativos al uso de ofrecer un acceso lógico al significado lingüístico precisamente se debe a que el significado real que se ventila en el uso real de la lengua no está aislado en una columna a la izquierda de la columna de gramática. El significado es gramática.

 

José Plácido Ruiz Campillo

Ruiz Campillo: “El aprendizaje de algo, incluyendo habilidades como son hablar y entender, es mucho más fácil, más rápido y cualitativamente mejor si se entiende lo que se está haciendo que si no se entiende”

JA: Entiendo que para el trabajo docente puede resultar más satisfactorio, aunque suponga más dificultad, ayudar al alumnado a reflexionar sobre la lengua y descubrir cómo funciona que sólo facilitar reglas gramaticales que memorizar. ¿Cuál es tu opinión al respecto?
JPRC: Pues efectivamente. Mucho más. Eso de reflexionar sobre la lengua suele identificarse, y es comprensible, con la clásica aproximación formalista, metalingüística, atenta a la corrección en lugar de a la comunicación, etc. Como creo que he sugerido antes, nada más lejos de mi propuesta. De entrada, pensar y discutir sobre la lengua (tanto la lengua meta como la propia del estudiante, por cierto) es lo que se esperaría de una clase de lengua, igual que pensar y discutir sobre la historia en una clase de historia. Porque el aprendizaje de algo, incluyendo habilidades como son hablar y entender, es mucho más fácil, más rápido y cualitativamente mejor si se entiende lo que se está haciendo que si no se entiende. Creo que en esto podríamos estar todos de acuerdo. Pero la clave está exactamente en eso: entender qué se está haciendo. Si lo que se está haciendo es rellenando un hueco con Imperfecto en lugar de un presente porque al principio de la frase se puede leer “Dijo que” en lugar de “Dice que” no solo estamos proporcionando una regla falsa. Además, la discusión posible es nula, la reflexión innecesaria y la motivación del estudiante, gris oscuro. La cosa cambia mucho cuando lo que se lleva a clase es el ying-yang de la forma lingüística donde no hay forma sin significado, ni significado sin forma. Cuando lo que se discute no es si la forma de un verbo “concuerda” con la forma de otro verbo escrito antes, sino qué quieres decir con lo que has dicho de acuerdo con lo que significa la forma que has elegido, la calidad comunicativa de la clase da un salto de gigante

JA: Desde luego. Y, ¿nos puedes dar un ejemplo?
JPRC: Ya no se trata de “concordar” el verbo del hueco eligiendo la forma supuestamente correcta “estaba” y evitar la supuestamente incorrecta “está” en “Ellen me dijo que –hueco– casada”. Se trata más bien de dilucidar si tú quieres dejar la afirmación sobre el estado civil del sujeto allá donde se pronunció eligiendo el lmperfecto (“Me dijo que reflexion-y-discusion-sobre-gramatica-de-espanol-como-lengua-extranjera-enele-2018-ruiz-campilloestaba casada”) o si estás personalmente dispuesto a asumir la validez actual que implicar decir que “está casada” y a hacerla explícita para tu interlocutor. Si lo que dices concuerda con lo que entiendo, habrás actuado correcta y eficazmente. Si no, habrás actuado correctamente en términos formales pero yo habré entendido algo diferente de lo que tú querías decir. Porque los hablantes nativos no van por la vida sacando formas correctas de su memoria y evitando astutamente las incorrectas. Van por la vida eligiendo entre muchas formas correctas posibles aquellas que dicen lo que ellos quieren precisamente decir en ese momento. Para mí, la clase es un laboratorio donde intentamos descubrir los trucos de los hablantes nativos y, en la medida de lo operativamente posible, acercarnos a su habilidad comunicativa. No tengo ni idea de cómo se podría hacer esto sin pensar y hacer pensar en la lengua en los términos de qué quieres decir y con qué lo dices. La gramática es precisamente con qué dices lo que quieres decir.

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Ruiz Campillo participó en la primera edición de Enele en el año 2015 con el módulo ‘Gramática para gente que piensa… y le gusta

 

JA: Está claro que el conocimiento de la gramática facilita la comunicación pero, al trabajarla de un modo diferente, en el que la memorización de las reglas no es lo fundamental, ¿cómo puede influir en la motivación del alumnado? ¿Daría lugar a un aprendizaje más eficaz?
JPRC: Nunca me ha extrañado la desmotivación de mis estudiantes con la gramática cuando esta gramática es la gramática-puzle del “Pon Imperfecto detrás de Siempre…, pon Indefinido después de Ayer…”. Es evidente que con esta definición de “gramática”, la única motivación es superar con nota el examen, o con muchos puntos el ejercicio (o juego, si está gamificado). La consideración operativa de la gramática como un repositorio de significados listos para su mezcla y uso intencional promueve otro tipo de motivación que, a diferencia de la anterior, no está destinada a la corrección, sino a la el-significado-y-la-forma-en-la-ensenanza-de-gramatica-de-espanol-como-lengua-extranjera-campillo-enele-2018eficacia. ¿Es motivador pensar en cómo las lenguas, en general, representan nuestra experiencia? ¿Es motivador aplicar reglas de imagen a las intenciones comunicativas? ¿Es motivador resolver retos lógicos con soluciones lógicas? ¿Es motivador discutir sobre qué sucede en la comunicación cuando en lugar de esta forma uso aquella? ¿Es motivador entender por qué, no solo memorizar qué? Para mí, la respuesta es abrumadoramente sí. Y en cuanto a la eficacia, hacen falta más estudios empíricos en esta línea, aunque los que hay son claramente positivos. Sobre todo porque esta posible mejora en el aprendizaje no se puede esperar ver a simple vista en el aula. Como todos sabemos por experiencia, comprender algo no implica en absoluto ser capaz de usarlo en tiempo real. Pero pone las bases para que eso suceda interviniendo en la reestructuración de la interlengua del estudiante con lógicas que aseguran la operatividad de lo que está aprendiendo

JA: ¿Cuáles son los obstáculos más difíciles para comprender cómo funciona la gramática de una lengua? ¿Cómo aprenderemos a superarlos en el taller que impartes en Enele 2018?
JPRC: Bueno, las dificultades más evidentes ya las he subrayado y tienen que ver con una filosofía de la lengua y unas prácticas tan sumamente habituales que resulta casi imposible distanciarse lo suficiente para ver sus defectos. En el taller sugeriré las ventajas de acometer ciertos viajes conceptuales y prácticos, como por ejemplo movernos desde la forma al significado, desde la corrección a la eficacia, desde la descripción a la explicación, o lo que es lo mismo en términos didácticos: desde la memoria a la lógica. Pero también abordaremos en el taller otras condiciones de percepción inoperativa de la gramática más sutiles, aunque de no menor transcendencia, como es la necesidad de asumir que la lengua no representa objetivamente la realidad, sino la percepción que tenemos de ella y la condiciones en que esa percepción es posible. O el sesgo de interpretación con que todos venimos equipados de serie, y que nos dificulta la comprensión lógica de lo que está pasando realmente por debajo de ese extraño objeto de examen que solemos llamar “frase”.

Enele 2018 se celebra del 16 al 20 de julio y está organizado por Language and Cultural Encounters y el Centro Superior de Lenguas Modernas de la Universidad de Cádiz. Ha sido diseñado y coordinado por Jane Arnold Morgan (Catedrática de Metodología de la enseñanza de lenguas y directora académica de LCE) y cuenta además con la colaboración de la Fundación Universidad Empresa de la Provincia de Cádiz, el Instituto Cervantes, el Ayuntamiento de CádizELE Lovaina, la editorial Difusión, la Federación Española de Asociaciones de Escuelas de Español para Extranjeros (FEDELE), la Asociación de Centros de Enseñanza de Idiomas de Andalucía (ACEIA)Educación 3.0 y la Residencia de Estudiantes Cádiz centro.

 

Acerca de Language and Cultural Encounters

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