‘La reflexión indaga en el origen de los problemas y se erige en motor de cambio y crecimiento profesionales’

La puesta en común de experiencias profesionales en materia de enseñanza de lenguas y la reflexión sobre el trabajo docente son dos de los principales objetivos de cada Encuentro Internacional de Desarrollo Profesional en ELE. Por eso, en Enele 2018 habrá dos sesiones específicas dedicadas especialmente a ello, a cargo de las cuales estará Begoña García Migura de la Universidad de Lovaina, Bélgica. Jane Arnold ha estado hablando con ella y han profundizado tanto en lo que supone la investigación en la acción, que hemos dividido la conversación en dos partes. Aquí va la primera…

Jane Arnold: A veces algo no ha ido bien en una clase y, al salir, lo único que hacemos es quejarnos con nuestros compañeros. ¿Por qué esta actitud no nos ayuda a poder superar futuras situaciones parecidas?
Begoña García Migura: A mi entender, la queja es una tentación a la que, desgraciadamente, sucumbimos los profesores de ELE con demasiada frecuencia, y creo que esto puede deberse a que, en el fondo, le atribuimos ciertas propiedades terapéuticas, como si el soltar vapor con los compañeros en la sala de profesores pudiera ayudarnos a afrontar con mayor éxito la siguiente sesión.

investigacion-accion-ensenaza-lenguas-begoña-garcia-migura-enele

Begoña García Migura imparte el taller ‘Reflexionar para actuar: viaje al centro de nuestras aulas’ en Enele 2018

Sin embargo, esto no deja de ser, en mi opinión, más que un mero espejismo, un callejón sin salida que, lejos de ayudarnos a resolver los problemas, los encona aún más.
De hecho, la queja es la excusa perfecta para no tener que actuar. Primeramente, porque esta tiende a ser un mecanismo con el que “externalizar” los problemas, lo que nos hace focalizarnos en encontrar “culpables” —generalmente, los otros y/o el sistema— en lugar de analizar el origen de aquello que no ha salido como deseábamos y de buscar soluciones prácticas y realistas. Encuentro que esta reacción, mantenida en el largo plazo, es peligrosa, si no, contraproducente. En efecto, si situamos el origen del problema en el/lo otro, y por tanto “enajenamos” sus posibilidades de resolución, estaremos dando por sentado que no es posible actuar sobre el aula y los elementos que la componen y rodean, renunciando con ello a cualquier intento de cambio y, por ende, de mejora.

En segundo lugar, considero que la queja lleva aparejado otro peligro de gran calado, que es el de las profecías autocumplidas. A menudo, es la propia necesidad inconsciente de confirmar nuestras creencias y expectativas negativas lo que genera conductas problemáticas y lo que puede desencadenar una toma de decisiones equivocadas que acaben por convertir en realidad nuestras peores predicciones.

JA: Entonces, ¿cómo podríamos actuar correctamente de la mano de la reflexión?
BGM: Frente a todo esto, la reflexión, entendida como investigación en la acción, indaga en el origen de los problemas y se erige en motor de cambio y crecimiento profesionales.
Por un lado, esta reflexión se basa en el análisis pormenorizado de la realidad del aula —generalmente, a partir de la observación—, y se nutre, por lo tanto, de hechos, y no de impresiones y/o creencias.

Por otro, entendemos la reflexión como una forma de acción orientada a la resolución de problemas, ya que consiste en el diagnóstico de posibles áreas de mejora de la práctica docente en base a evidencias para, a partir de ahí, diseñar un plan de acción cuyos resultados evaluaremos tras su debida implementación.

Concebida de este modo, la reflexión se convierte en un camino bien pautado y en el que nada se deja al albur o a la improvisación. Los esfuerzos de mejora están dirigidos hacia objetivos reales y significativos, puesto que somos nosotros mismos los que nos los hemos marcado desde lo experiencial, pero también de acuerdo a evidencias. A su vez, este curso de acción nos obliga a planificar una intervención que garantice la toma informada de decisiones y la búsqueda de soluciones creativas para aquello que nos preocupa en nuestra práctica docente. Por último, la evaluación tanto del proceso como del grado de consecución de los resultados alcanzados a lo largo de nuestra intervención, nos permitirá validar de manera empírica el impacto de las medidas tomadas y la calidad de las soluciones aportadas.

JA: La investigación en la acción suele enfocarse en la reflexión sobre problemas prácticos con los que nos tenemos que enfrentar en nuestro trabajo. En la enseñanza de lenguas, ¿cuáles serían los obstáculos más frecuentes y susceptibles de tratar y mejorar con la investigación en la acción? 
BGM: En general, creo que las preocupaciones que más frecuentemente manifestamos los profesores de ELE que trabajamos desde la investigación en la acción giran, tradicionalmente, en torno a dos grandes ejes.

Por una parte, encontramos cuestiones de índole metodológica ligadas a la efectividad de nuestra enseñanza, como el ritmo y la estructura de la clase, las transiciones y fluidez entre sus distintas partes, el equilibrio entre los distintos componentes de la lengua y las destrezas, la temporalización de las actividades, el cumplimiento de los objetivos, etc.

Por otro, destaca una gran inquietud por todas aquellas cuestiones que guardan relación con la gestión del aula, como el manejo de grupos y de las múltiples y variadas interacciones (profesor-estudiantes y estudiantes-estudiantes) que se generan en el seno de la clase, pues se busca que estas sean genuinas y eficaces, de modo tal que provean a los aprendientes del máximo de oportunidades de aprendizaje significativas.

reflexion-practica-docente-ele-garcia-migura-enele-2018

García Migura: ‘La queja es la excusa perfecta para no tener que actuar’.

JA: ¿Cuáles serían los principales procedimientos para hacerlo?
BGM: Dentro de este ámbito, la figura del profesor ocupa, como es lógico, gran protagonismo y las sub-áreas sobre las que creo que es más habitual diseñar e implementar intervenciones de mejora es, además del movimiento del docente, su discurso. Más concretamente, podemos mencionar el tiempo de habla del profesor (frente al de los estudiantes) y el tiempo de respuesta (que dejamos a los estudiantes), el tratamiento del error (cuándo y cómo corregir, calidad y cantidad de la retroalimentación) o las consignas, entre otros.

No obstante, creo que estas son las cuestiones que, tradicionalmente se han estudiado más, porque son tangibles y, por tanto, son los rasgos o bien materiales o bien conductuales más susceptibles de ser observados. Y es que, como se desprende de la propia pregunta, existe una estrecha relación entre el elemento de aula que queremos mejorar y los instrumentos y procedimientos de estudio con los que nos aproximamos a él.

En efecto, debemos tener en cuenta que, aunque no sea la única, la principal herramienta de trabajo de la investigación en la acción es la observación, que se puede hacer de forma presencial (co-observación) o en diferido (auto-observación y observación a partir de grabaciones en video y/o audio). De ahí, la importancia de aprender en un primer momento en qué consiste observar (objetivar o hacer tangibles los fenómenos del aula) y tomar conciencia de qué cuestiones son más observables y cuáles, lo son menos.

formacion-avanzada-profesores-de-espanol-begona-garcia-migura-en-enele-2018Solo a partir de aquí podremos pasar a un segundo momento: el de cómo aproximarnos nuestro objeto de estudio, cosa que, en nuestro caso, hacemos siempre a partir de fichas de observación que debemos aprender a diseñar ad hoc.

Por último, yo siempre aconsejo combinar y completar la información que nos aportan estas dos herramientas —observación y ficha de observación— dirigidas a recabar evidencias de aula, con otras pinceladas más intuitivas e íntimas del docente que podemos recoger a través del uso de diarios de profesor, dejando entrar con ello en todo este proceso, la propia afectividad del sujeto interesado y dándole así la oportunidad al docente de aprender a gestionar mejor sus emociones.

Enele 2018 se celebra del 16 al 20 de julio y está organizado por Language and Cultural Encounters y el Centro Superior de Lenguas Modernas de la Universidad de Cádiz. Ha sido diseñado y coordinado por Jane Arnold Morgan (Catedrática de Metodología de la enseñanza de lenguas y directora académica de LCE) y cuenta además con la colaboración de la Fundación Universidad Empresa de la Provincia de Cádiz, el Instituto Cervantes, el Ayuntamiento de Cádiz, ELE Lovaina, la editorial Difusión, la Federación Española de Asociaciones de Escuelas de Español para Extranjeros (FEDELE), la Asociación de Centros de Enseñanza de Idiomas de Andalucía (ACEIA), Educación 3.0 y la Residencia de Estudiantes Cádiz centro.

Acerca de Language and Cultural Encounters

Much more than just learning Spanish
Esta entrada fue publicada en Blog LCEyOLE, Encuentros con... y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s