‘Necesitamos docentes capaces de teorizar sobre su propia práctica y practicar lo que teorizan’

Jane Arnold, coordinadora del IV Encuentro Internacional de Desarrollo Profesional en ELE, Enele 2018, comienza su ronda de encuentros con los diferentes ponentes y ha empezado por Álvaro García Santa-Cecilia, jefe del departamento de Ordenación y Proyectos Académicos del Instituto Cervantes. Han hablado del enfoque posmoderno en la enseñanza de idiomas, de cómo están influyendo las transformaciones de un mundo que cambia tan rápido, de que no hay un “método mejor” para enseñar una lengua, de las preocupaciones y actualizaciones del Consejo de Europa, de la agenda de los docentes y la irrupción de las TIC, de la actitud crítica en los procesos de enseñanza y aprendizaje, de las comunidades de profesionales… Y, cómo no, de la importancia de una nueva carta de navegación para el entendimiento intercultural, tema principal de la conferencia inaugural que García Santa-Cecilia impartirá en la Universidad de Cádiz y que dará el pistoletazo de salida a un interesante programa académico.

 

Jane Arnold: Enele 2018 arranca con tu conferencia “Enseñar y aprender lenguas, hoy: una nueva carta de navegación para el entendimiento intercultural” en la que, entre otras cuestiones, abordas la evolución que ha experimentado la enseñanza de lenguas. ¿Puedes hablarnos un poco de cómo han sido esos cambios en los últimos años? ¿En qué medida se ha transformado la relación entre lo teórico y las aplicaciones prácticas?
Álvaro García Santa-Cecilia: Desde mediados de los ochenta la llamada “globalización geocultural” ha traído consigo un cuestionamiento de los principios que orquestaban lo que podríamos llamar el “paradigma de la modernidad” –basado en las ideas de orden, pureza y normalidad– para dar paso al pensamiento “posmoderno”, que cuestiona estos principios y abre ventanas hacia otro modo de entender las claves de un mundo que está experimentando una gran transformación. Se ha dicho que el enfoque posmoderno es “antifundamentalista” en cuanto que cuestiona la fe ciega de la modernidad en su afán por sustentar el conocimiento exclusivamente en hechos científicos, con postulados de validez universal. Para el enfoque posmoderno, el pensamiento y el conocimiento están mediados por la lengua, los valores y las relaciones sociales, lo que supone una crítica de los esquemas jerárquicos que habían estado en la base de las orientaciones académicas tradicionales. Estos cambios afectan también de lleno a la enseñanza de lenguas. Algunos “ejes” de la modernidad, como el modelo del hablante nativo, la valoración del estándar, la normatividad de los géneros, la relación biunívoca entre lengua y cultura y otros tantos aspectos que venían constituyendo las verdades evidentes de la profesión empiezan a ponerse en entredicho y se proponen fórmulas alternativas más acordes con los cambios que conlleva la sociedad digital.

JA: Hablando de cambios, recientemente se anunciaba una versión actualizada del Marco Común Europeo de Referencia. ¿Cuáles crees que serían los aspectos más destacados de esta actualización?
AGSC: Durante tres años se ha desarrollado una actualización del MCER que se ha centrado sobre todo en el desarrollo de escalas de descriptores ilustrativos de la actividad de “mediación”, que se había incorporado al esquema inicial de actividades comunicativas de la lengua pero no había tenido apenas desarrollo en la versión inicial del documento. Se ha aprovechado para actualizar algunos aspectos de las escalas ya existentes, especialmente en los niveles más bajos, incorporar el impacto de las nuevas tecnologías en la comunicación y plantear escalas sobre asuntos como el plurilingüismo y el pluriculturalismo. Todo ello da la medida de la preocupación del Consejo de Europa por recoger las transformaciones de un mundo que cambia muy rápido, en el que fenómenos como las grandes migraciones o la evolución constante de las tecnologías en los medios de comunicación e información requieren una mentalidad muy abierta a los cambios.

García Santa-Cecilia inaugura Enele 2018 con su conferencia ‘Enseñar y aprender lenguas hoy: una nueva carta de navegación para el entendimiento intercultural’

JA: Volviendo al tema de tu conferencia inaugural y, concretamente, a una cuestión tan compleja y sensible como la de la interculturalidad en la clase de ELE, ¿cómo afectaría a su tratamiento la existencia de una “carta de navegación” que presentara ayudas para recorrer el camino, peligros que evitar y recomendaciones para las mejores rutas?
La idea de una nueva carta de navegación la adelantan los mentores de la pedagogía “posmétodo”, que toman posiciones a partir del acta de defunción de los métodos que se levanta ya a principios de los noventa. Frente a los postulados de pretendida validez universal que habían venido sustentando los métodos durante décadas, se llega a la convicción de que no hay un “método mejor” y de que es difícil sostener que una propuesta –por muy “científica” que parezca– es aplicable en cualquier contexto sin tener en cuenta la situación, los condicionantes del entorno o las tradiciones educativas. La misma enseñanza comunicativa de la lengua, que se llegó a postular como alternativa a los métodos, ha sido objeto de crítica por parte de los docentes, especialmente en los países de Asia-Pacífico, que no comparten las bases de la tradición educativa occidental. La nueva carta de navegación profundiza en la idea de la reflexión a partir de la propia práctica docente. Más que escuelas de pensamiento que postulen métodos con pretensión de universalidad necesitamos docentes capaces de teorizar sobre su propia práctica (y practicar lo que teorizan). En el plano de la interculturalidad, de las migraciones y de un mundo hiperconectado los hablantes se conciben como personas que llevan consigo, más que lenguas completas y compactas, recursos lingüísticos, en grado de competencia fluctuante, que utilizan de modo variable según la situación en que se encuentren y el papel que les toque hacer en cada momento. Es el multilingüismo truncado del que hablan J. Blommaert y los nuevos enfoques de la sociolingüística, muy atentos a la globalización.

JA: En la cuarta edición de este encuentro de desarrollo profesional en ELE hemos querido prestar especial atención al concepto de Educación Permanente o Lifelong Learning, potenciando el deseo de aprender dentro y fuera del aula. ¿Crees que hay mucha distancia entre lo que se enseña de la lengua en el aula y lo que el alumnado necesitaría fuera de ella?
AGSC: Como observa Kramsch, a pesar de que nunca como ahora ha habido tanta facilidad para acceder a muestras de lengua auténticas, participar en foros y debates, servirse de recursos electrónicos, etc., lo cierto es que nunca ha estado tan lejos lo que se enseña en las aulas y lo que se supone que los alumnos deben hacer con la lengua al salir de ellas. La rapidez de los cambios ha trastocado la agenda de los docentes, que con frecuencia se ven superados por el aluvión de nuevos dispositivos y el cambio de referentes respecto a los “valores fuertes” que recibieron en su periodo de formación. ¿Cómo gestionar el cambio de los valores de la modernidad al enfoque posmoderno de la globalización geocultural? La idea de “aprendizaje a lo largo de toda la vida”, presente desde hace décadas en el ideario del Consejo de Europa, apunta también a la idea de concebir la clase no tanto como un espacio para el desarrollo de destrezas instrumentales de comunicación, tan presente en los enfoques de las tres últimas décadas, sino como un espacio para proveer criterios y recursos que permitan a los alumnos adoptar una mirada crítica, más consciente, con respecto a las lenguas que aprenden. Volver la vista a la literatura y a la cultura, a la comprensión del sentido de los textos no solo en su dimensión “significativa” sino también simbólica y emocional. Las lenguas son vehículos de emociones, de sentimientos, de subjetividad. No solo “comunican” propósitos y necesidades; “hablan” de las personas, de sus mundos, de sus fantasías. El docente de lenguas debe incorporar a su agenda la función crucial de abrir a los alumnos a otra mirada y de ser críticos con lo que ven y oyen. Estas competencias son las que verdaderamente les darán dimensión intercultural a lo largo de toda la vida.

García Santa-Cecilia: ‘Las lenguas no solo “comunican” propósitos y necesidades sino que también “hablan” de las personas, de sus mundos, de sus fantasías”.

JA: En la enseñanza de lenguas los métodos suelen proporcionar seguridad al docente pero a veces son criticados porque su estructura ya fijada y establecida no promueve el desarrollo de otras habilidades y competencias docentes. ¿Estás de acuerdo?
AGSC: He apuntado antes que el acta de defunción de los métodos ha dejado abierto el horizonte a una nueva “carta de navegación”. Algunos dicen que la pedagogía posmétodo no es sino otro modo de seguir hablando de lo mismo. Canagarajah, uno de los mentores de esta pedagogía, pone el énfasis en la necesidad de pensar en modelos pedagógicos diseñados para ayudar a los docentes a que desarrollen una conciencia reflexiva sobre sus propios valores y creencias, lo que les permitirá ser críticos con los discursos teóricos dominantes o tomar decisiones en función de las características de un contexto determinado. Modelos como la teoría sociocultural, teorías de la identidad o las “comunidades de práctica” están cada vez más presentes en los programas de formación de los docentes, en los que se están incorporando, de forma cada vez más consistente, herramientas como los diarios personales, la reflexión o las narrativas.

JA: Earl Stevick afirmó que en el aprendizaje de una lengua extranjera el éxito depende menos de los métodos y las técnicas y más de lo que pasa dentro de y entre las personas en el aula. ¿Cómo afectaría esta consideración al planteamiento general del diseño u ordenación académica de la enseñanza de español?
AGSC: Completamente de acuerdo con Stevick. Pero no solo es importante lo que ocurre dentro de la clase. Cada vez se valora más la interacción social en el proceso de aprendizaje. Los llamados modelos “ecológicos” exploran la forma en que los aprendices pueden gestionar distintos recursos de aprendizaje –como los materiales de enseñanza, la interacción con pares o con los profesores, el espacio, los recursos materiales o incluso el propio currículo– y transformarlos en función de sus propios objetivos. El aprendizaje, por tanto, no se limita a programas, manuales o currículos previamente definidos que se imponen a los docentes como requerimientos institucionales.

JA: ¿Qué papel están jugando las tecnologías de la información y la comunicación en la evolución de la enseñanza de ELE?
AGSC: La llamada “sociedad digital” es el ambiente natural en el que se desenvuelven los jóvenes y su lenguaje, su mundo, es accesible a través de dispositivos móviles, redes sociales, comunicación en línea, recursos compartidos. Incluso los blogs y los foros van quedando atrás en un mundo en el que las novedades tecnológicas van a ritmo acelerado. En esta sociedad digital la comunicación se basa en otros códigos. Mientras la pedagogía “moderna” se centraba en el desarrollo de la fluidez y la adecuación léxica y gramatical, a partir el encuadre en determinados géneros, la pedagogía posmoderna de la sociedad digital abre la puerta a todo tipo de traslaciones entre códigos, modos, modalidades y géneros. La globalización multiplica exponencialmente las posibilidades de “creación de sentido” mediante el cambio y la mezcla de códigos, registros y puntos de vista, mucho más allá de las simples equivalencias que proporcionan los diccionarios y las gramáticas convencionales.

JA: Y para terminar, una cuestión muy relacionada con la generación de comunidades docentes que perseguimos con la celebración de un encuentro como Enele: ¿en qué medida es importante el establecimiento de redes de profesionales en la docencia y cómo se puede hacer de la manera más provechosa?
AGSC: Es fundamental. He hablado antes de las “comunidades de práctica”. Como observa Canagarajah, ante la imposibilidad, a estas alturas, de definir la fundamentación teórica de la especialidad sobre la base de discursos únicos, universales o autosuficientes, los profesionales de la enseñanza de lenguas deberán abandonar la pretensión de encontrar su identidad en nuevos discursos y orientarse hacia la idea de configurarse como “comunidades de práctica” que les permitan verse a sí mismos como una red de profesionales relacionados desde diferentes culturas, tradiciones educativas, enfoques pedagógicos y orientaciones teóricas. Desde este nuevo enfoque podrán situarse en una posición en la que sean capaces de desarrollar, con mayor eficacia, su profesión, en respuesta a las demandas cambiantes de un mundo que viene experimentando, en los últimos treinta años, una espectacular transformación. La teoría de la enseñanza de lenguas no será, por tanto, un repertorio empaquetado de técnicas dictadas por autoridades de la profesión o escuelas de pensamiento, sino el resultado de ir contrastando los avances –por modestos que parezcan– de las distintas comunidades de práctica, que irán conformando un tejido de ideas, experiencias y propuestas pedagógicas, resultado de la práctica compartida desde entornos y situaciones de enseñanza y aprendizaje muy diversos. Las nuevas facilidades de comunicación e intercambio hacen posible este nuevo escenario de redes profesionales más democráticas y respetuosas de las diversas tradiciones educativas.

Enele 2018 se celebra del 16 al 20 de julio y está organizado por Language and Cultural Encounters y el Centro Superior de Lenguas Modernas de la Universidad de Cádiz. Ha sido diseñado y coordinado por Jane Arnold Morgan (Catedrática de Metodología de la enseñanza de lenguas y directora académica de LCE) y cuenta además con la colaboración de la Fundación Universidad Empresa de la Provincia de Cádiz, el Instituto Cervantes, el Ayuntamiento de Cádiz, ELE Lovaina, la editorial Difusión, la Federación Española de Asociaciones de Escuelas de Español para Extranjeros (FEDELE), la Asociación de Centros de Enseñanza de Idiomas de Andalucía (ACEIA), Educación 3.0 y la Residencia de Estudiantes Cádiz centro.

Acerca de Language and Cultural Encounters

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