Si queremos favorecer la comunicación, deberíamos evitar todo lo que signifique o provoque una barrera tanto a nivel de lengua como a nivel emocional

Vamos acabando los encuentros de Jane Arnold con los ponentes de Enele 2017. Ahora es Concha Julián, que impartirá en Cádiz el módulo “Conectando mentes, comunicando en ELE” la que ha hablado con nuestra asesora académica y coordinadora del III Encuentro Internacional de Desarrollo profesional en ELE. Ambas han abordado una cuestión que preocupa mucho a los docentes de idiomas: la predisposición del alumnado a querer comunicar y cómo se establecen las bases para facilitar ambientes de trabajo adecuados que animen al alumnado a utilizar la lengua que está aprendiendo.

Jane Arnold: Aunque una lengua puede aprenderse para muchas cosas, uno de los principales fines objetivos es el de comunicarse. Por eso se ha puesto mucho énfasis en los últimos tiempos en el aprendizaje comunicativo de lenguas. Pero para que un aprendiz use la lengua con ese objetivo necesita tener la disposición a comunicarse –“willingness to communicate”–. En el aula de ELE ¿cómo podemos promover esta disposición a comunicarse, a usar el español con más facilidad?
Concha Julián: La disposición a comunicarse se construye; es un proceso que se va desarrollando mientras tienen lugar los procesos de enseñanza-aprendizaje de la lengua. No depende simplemente de una palanca que activamos con ciertas actividades. En su construcción intervienen múltiples factores, tanto técnicos como afectivos. En el desarrollo de la disposición a comunicarse participan todos los agentes en el aula, es decir, tanto el profesorado como el alumnado. El alumnado, con la motivación intrínseca y extrínseca que trae al aula y que se retroalimenta con la actitud del profesor. Por su parte, el profesorado la puede facilitar a través de actividades y de su destreza técnica, pero, sobre todo, a través de su actitud en el aula y su capacidad de crear una comunidad de aprendizaje donde el alumnado se sienta cómodo y donde se fomente el interés en expresarse en la lengua que están aprendiendo.

Concha Julián: “Cuanta más riqueza vivencial tenga el profesorado, más aportará al alumnado en el desarrollo de los procesos de aprendizaje”

JA: Y cuando hablamos de usar la lengua para comunicarse en el aula de ELE ¿qué podemos hacer los profesores para facilitar el desarrollo de la expresión oral con nuestros alumnos ?
CJ: Una cosa sería tener en cuenta que la comunicación se establece con los mensajes hablados y también con los no verbales. La expresión corporal, el tono con el que nos dirigimos a los demás, las palabras que escogemos, indican al alumnado el grado de proximidad o lejanía que tenemos a la hora de comunicarnos con ellos y esto influye mucho en su deseo de comunicarse en clase.

JA: Se suele hablar mucho de cómo favorecer la comunicación en el aula pero también habrá cosas que debemos evitar para no inhibir la comunicación, ¿verdad?
CJ: Por supuesto. Si queremos favorecer la comunicación, deberíamos evitar todo lo que signifique o provoque una barrera tanto a nivel de lengua como a nivel emocional. Esto tiene que ver con lo que hace años Krashen llamaba el filtro afectivo y sabemos que influye mucho en el aprendizaje de una lengua.

Concha Julián: “En el desarrollo de la disposición a comunicarse participan todos los agentes en el aula: profesorado y alumnado”

JA:Para trabajar con la comunicación en la lengua, no basta con que el docente haga preguntas a veces a los alumnos porque no todos en la clase tendrán la oportunidad de hablar y de interactuar. ¿Consideras útil el uso de actividades de aprendizaje cooperativo para que todos puedan hablar más?
CJ: La interacción es esencial en el aula de lengua. Aprendemos idiomas para comunicarnos, para expresar lo que pensamos o sentimos, para hacernos entender. Lógicamente, la práctica de la interacción es difícil en clases con muchos alumnos, por ello muchos profesores han optado por el aprendizaje cooperativo como una de las soluciones para que el alumnado tenga más oportunidad para intervenir, para usar la lengua. Ahora bien, si queremos que el uso de actividades de aprendizaje cooperativo sea verdaderamente efectivo, las instrucciones para las actividades y los roles de los alumnos deben quedar claros desde el principio… Sin lugar a dudas, el aprendizaje cooperativo es una de las herramientas claves con las que el profesorado de lenguas cuenta en su aula.

JA: ¿Cómo se puede ayudar al profesorado a que tenga en cuenta todos estos factores necesarios para llevar a cabo una docencia productiva?
CJ: Sin duda es importante tratar estos factores en la formación inicial y continua, dentro y fuera de la institución de enseñanza donde se desarrolle su actividad. Aprendemos también en el mundo que nos rodea. Cuanta más riqueza vivencial tenga el profesorado, más aportará al alumnado en el desarrollo de los procesos de aprendizaje. La figura del profesor va evolucionando hacia la de facilitador del aprendizaje. Conviene que las actividades que elige tengan en cuenta la realidad dentro y fuera del aula, las necesidades del aprendiente y el contexto social y cultural donde los actos de habla y de comunicación tienen lugar. No solo es la lengua lo que se enseña sino también la cultura, ya que ambas vienen imbricadas y forman parte de los actos de comunicación. Durante mi módulo en Enele 2017 espero poder transmitir la importancia de estos factores en el aula de ELE.

 

Concha Julián de Vega es doctora por la Universidad de Sevilla. Actualmente trabaja como asesora técnica en la Consejería de Educación de la Embajada Española en el Reino Unido. Ha sido profesora de lenguas extranjeras en centros de secundaria, en la Universidad de Sevilla y en la Universidad Pablo de Olavide (Sevilla), donde enseña en el Master de Educación Bilingüe. Fue asesora de formación y responsable provincial del Plan de Fomento del Plurilingüismo en la Junta de Andalucía. Pertenece al grupo de investigación ReALL (Research in Affective Language Learning) de la Universidad de Huelva. Investiga sobre los factores afectivos en la enseñanza y el aprendizaje de idiomas, la coordinación docente y el liderazgo en escuelas AICLE y la aplicación de recursos digitales para la evaluación del ELE. Tiene experiencia como formadora de profesorado, así como en la creación y tutorización de cursos en línea. Ha elaborado materiales ELE para el Instituto Cervantes y para el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Es miembro del consejo de edición de la  revista electrónica TECLA, relacionada con ELE en el mundo anglosajón.

Acerca de Language and Cultural Encounters

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