‘La actitud del profesor es contagiosa’

Nos vamos a Nueva York para encontrarnos con José Plácido Ruiz Campillo en la Universidad de Columbia donde da clases. Hemos hablado con este doctor en Filología Hispánica y especialista en formación de profesores sobre gramática, enseñanza y aprendizajes. Y, claro, nos ha contado en qué va a consistir el módulo de Enele 2015 que imparte: ‘Gramática para gente que piensa… y le gusta’.

Aunque la gramática es un eje central en la enseñanza de una segunda lengua, a veces tiene mala fama: como algo aburrido, no motiva al alumno… Sin embargo, en el módulo que impartes en Enele 2015, ‘Gramática para gente que piensa… y le gusta’, veremos que no tiene que ser así. ¿Cómo puede el enfoque cognitivo llevarnos a una gramática que va más allá de memorizar reglas?
Llevar a la clase un enfoque cognitivo significa tratar la habilidad lingüística como una manera de representar la percepción y la experiencia mediante conceptos, muchos de ellos universales y por tanto asequibles a hablantes de cualquier lengua en su “mentalés” o “lenguaje del pensamiento”, y la mayoría de ellos convenientemente representables mediante imágenes. De una manera más gráfica: una lengua es un pictionary, y hablar una lengua es jugar al pictionary con sus reglas. La única adición que necesitamos es un componente operacional para esas reglas, es decir, el manejo de conceptos lo suficientemente extensibles como para permitir su aplicación al máximo número de usos posible de una manera lógica, lógica en términos de lógica cognitiva (de percepción y procesamiento) y comunicativa (intención, contexto, situación, etc.). Creo que de la idea que acabo de “dibujar” se deduce que la memoria puede quedar relegado a ser un elemento muy secundario en este tipo de clase.

Con el énfasis que hay hoy en la enseñanza comunicativa de lenguas ¿podríamos llegar a una concepción comunicativa de la gramática? En la revisión del enfoque comunicativo que Zoltan Dörnyei hace en The Principled Communicative Approach insiste en la necesidad de incluir atención directa a los aspectos formales-estructurales de la lengua. ¿Cómo se puede trabajar a la vez la gramática y la comunicación en el aula?
El dilema clásico es lo que yo llamo “la falla comunicativista”: cuando un profesor “comunicativo” quiere prestar atención a la gramática tiene que salir del espacio de comunicación de su clase y crear otro completamente diferente, simplemente porque la definición de “gramática” de las gramáticas al uso es puramente formal, responde a una idea completamente diferente de lo que es una lengua, y no encaja en el “modo de comunicación” que el profesor quiere mantener. Añadir gramática a una clase comunicativa es como echar aceite a un vaso de agua. La única solución que puedo concebir es una redefinición radical de la gramática en términos de comunicación, es decir, considerándola permanentemente en la virtud que tiene de transmitir significado. Eso permite que en cualquier actividad comunicativa se esté haciendo gramática, y en cada atención explícita a la gramática se esté haciendo comunicación.

Ruiz Campillo quiere proponer en su módulo de Enele 2015 una "concepción desenfadada y ligera de la clase de español".

Ruiz Campillo quiere proponer en su módulo de Enele 2015 una “concepción desenfadada y ligera de la clase de español”.

Se habla mucho de la importancia del ambiente en el aula para el aprendizaje de una lengua. ¿Cómo influye el ambiente del aula en el caso concreto de la gramática?
Pues yo creo que en todos los casos el ambiente es primordial, pero probablemente en el caso de la gramática es especialmente importante para compensar la dificultad psicológica que implica su comprensión y su uso. Encuentro imprescindible para el disfrute de la gramática un ambiente relajado y lúdico. Pero sobre todo, un ambiente en el que los retos comunicativos a los que se enfrenta el estudiante sean vistos como puzles intelectuales que merece la pena, y es divertido, resolver.

Es de sobra conocido el hecho de que un alumno aprende mucho mejor cuando disfruta con el proceso de aprendizaje. En este sentido, ¿cómo se puede añadir un elemento lúdico a la enseñanza de la gramática? ¿Cómo vamos a hacerlo en el módulo que impartes en Enele?
Pienso que la parte más importante del elemento lúdico reside en la propia actitud del profesor. La actitud del profesor es contagiosa, es vista por el grupo como una propuesta que surge de su autoridad para establecer las reglas del juego en la pequeña sociedad del aula. Si no existe esta predisposición, difícilmente técnica alguna sea capaz de inyectar ese ambiente relajado y despreocupado del peligro del error que el juego aporta al aula. Si esta predisposición existe, por el contrario, entonces cualquier cosa que se haga en clase tenderá a ser vista, y tomada, en estos términos, y la aplicación explícita de formatos lúdicos será simplemente una extensión de ese “espíritu”. En el módulo consideraremos numerosos ejemplos de esas técnicas específicas que menciono, pero también del tratamiento general de la lengua en clase, incluso en explicaciones, bajo esta concepción desenfadada y ligera de la clase de español que me gustaría proponer.

José P. Ruiz Campillo es Doctor en Filología Hispánica y Máster en ELE por la Universidad de Granada. Ha desarrollado una amplia dedicación a la formación de profesores, siendo invitado habitual en los másteres universitarios de las universidades de Granada, Salamanca y Menéndez Pelayo. Es autor de numerosos artículos sobre gramática cognitiva y operacional y coautor de los manuales de español Abanico (Difusión, 1995) y Ventilador (Difusión, 2006), así como de la Gramática Básica del Estudiante de Español (Difusión, 2005). Ha impartido docencia en el Centro de Lenguas Modernas de la Universidad de Granada, en el Instituto Cervantes de Múnich, y actualmente en la Universidad de Columbia (Nueva York).

Acerca de Language and Cultural Encounters

Much more than just learning Spanish
Esta entrada fue publicada en Blog LCEyOLE, Encuentros con... y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.