‘Enseñar un idioma es irse a vivir a una frontera. Reconocer a quien la cruza. Y compartir las herramientas’

Carmen Camacho (Alcaudete, Jaén, 1976) “vivescribe”, como ella misma afirma en su web, en Sevilla. Estudió periodismo, ha participado en diversas antologías de poesía y narrativa de muchos países, colabora con el programa radiofónico de Canal Sur El Público cada martes con el espacio Poesía lo serás tú y ha sido profesora de español para extranjeros. Además, no para de publicar libros de poemas y de llevar la poesía a los escenarios con espectáculos que ponen a jugar las palabras con la danza, la percusión o el flamenco. El próximo mes de mayo impartirá en el Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla (CICUS) el taller de aforismos poéticos Fuegos de palabras, en el que de una manera eminentemente práctica profundizará en los poemas cortos o breverías, en los principales poetas-aforistas y sus haceres. Del propio taller surgirá un libro o publicación de aforismos de los participantes en el mismo. Las plazas son limitadas, la fecha de inscripción termina el 23 de abril y hay mucha más información del taller en la web del CICUS, pero le hemos querido preguntar algunas cosas más a la poeta.

La poeta y profesora de ELE Carmen Camacho. Al fondo, el Puente de Triana

La poeta y profesora de ELE Carmen Camacho. Al fondo, el Puente de Triana en Sevilla

¿Qué van a encontrarse los participantes en el taller?
Fuegos de palabras es un taller de aforismos poéticos, es decir, de poemas de un solo verso, breverías, palabras en ascuas, alfileres verbales, calambres exquisitos, nanopoesía. Un taller para captar y escribir ágilmente, en pocas palabras, las chispas que saltan de los sueños, lo fugaz, las voces profundas de la calle, lo que se siente de una vez y con peso, lo repentinamente distinto, lo infinitesimalmente grande.

Y no sólo aprenderemos los mecanismos de deslumbramiento, captación y escritura de aforismos; sino también cómo componer con ellos un libro o publicación, a ordenar los ritmos de lo escrito, a entender la narratividad del conjunto. El resultado del trabajo del taller será precisamente una publicación conjunta, que será editada por el Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla.

¿Es la poesía una buena herramienta para aprender y enseñar un idioma?
La mejor, a mi entender. Quien aprende un nuevo idioma está dispuesto a dejarse sorprender por él, a maravillarse en cada descubrimiento, en cada giro del lenguaje, en cada palabra o gramática hasta ahora desconocida. Al acceder a un nuevo idioma ayudados de su uso más bello, que es el de la poesía, se enseña y aprende no sólo el idioma, sino también a dejarnos deslumbrar por él.
El pasado mes de marzo impartí un taller similar a este de aforismos poéticos en el Instituto Cervantes de Argel. La mayoría de quienes asistieron hablaban el árabe y estaban comenzando a aprender el español. Les dije lo que les diría Nicanor Parra: “dime cuáles son para ti las diez palabras más hermosas del español, y te diré quien eres”. Al escuchar sus respuestas entendí que, por la vía de la poesía, de la musicalidad de las palabras, de su sensualidad, nos podemos enamorar de un idioma para siempre.

El taller se llama ‘Fuegos de palabras’, ¿qué palabras queman a Carmen Camacho?
Soy una clásica: me arde el amor, la vida y la muerte. También la ternura y la dignidad. Esas me arden. Pero también están las que me tiemblan, como por ejemplo, trasminar. Es una de mis palabras favoritas.
Las palabras que son poéticas tienen la virtud de conmover y de hacer cosas. Yo a veces no veo hasta que nombro. Decir para ver, eso hace la poesía. También decir para hacer. Las palabras poéticas consiguen, literalmente, mover cosas, dentro y fuera de nosotras. Tienen algo de conjuro.

Y como hay palabras que queman, ¿también las hay cálidas o que dan frío?
Y las hay astringentes, otras dejan sabor a metal, otras que limpian el alma. Hay palabras que curan y palabras que hacen daño. Y palabras que nos hacen cambiar, que nos consiguen hacer mejores. Al decir con verdad la palabra honesta me convierto en un poco más honesta. “Cuando canto a gusto, la boca me sabe a sangre”, decía muy poética y acertadamente la Piriñaca, cantaora. Para enseñar o aprender un idioma en profundidad hay que conocer todas estas cosas.

Además de poeta has sido profesora de ELE. ¿Qué recomiendas a aquellos que van a empezar a enseñar español como lengua extranjera?
Es fundamental que tengan en cuenta que ante ellos tienen no sólo personas que hablan en otra lengua sino que entienden en ese otro idioma y pertenecen a otra cultura. Enseñarles el idioma ha de empezar por una negociación no hablada, sino expresada en actitudes y predisposiciones, de los pasos que quienes aprenden han de dar y los que tienes que dar tú. Se trata de un acercamiento donde ambas partes han de caminar. Conseguir que caminen, conseguir caminar, incluso tratar de caminar con sus zapatos, encontrarse. Esto implica ciertas concesiones, y muchos retos. Enseñar un idioma es irse a vivir a una frontera. Reconocer a quien la cruza. Y compartir las herramientas.

 

Acerca de Language and Cultural Encounters

Much more than just learning Spanish
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